miércoles, 23 de diciembre de 2015

AZUL

Azul del frío de una habitación, que alberga recuerdos detrás de la pintura, un colchón viejo, perdido en la basura de tu esencia. Los sueños escapando por la ventana y tú, tratando de capturar instantes tan pequeños... Tan escasos.

Te huebieras quedado ahí, entre caramelos de recuerdos, en lugar de convertir el azúcar en agua de mar, así de impresionante, ahogándome entre olas, irritándome los ojos, arrastrándome al fondo y después... sacándome de ti. 

Tan deprisa que me cuesta trabajo respirar, mis ojos ardiendo se pierden tu huida, te miran de repente, no estás solo. El mar tranquilo a lo lejos, se lleva una barca y yo, empanizada de arena, secándome de frío... Olvidando respirar.

Azul, de la inmensidad de un mar que no me permite llorar, mis labios partidos, acostumbrados a tener sed, le niegan un beso al cielo por confundirse con el mar, por ser parte de él. Pero la llovizna de sus ojos me salvan la vida. 

Limpia la sal y me da su abrigo con el sol, un resplandor de esperanza, una luz de sonrisas, hasta que se acumulan las nubes y me empapan entre tormentas que prefiero abandonar, antes de volverme a ahogar, en el azul de otro mar.